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La adolescencia es un periodo de cambios, de ajustes, de dificultades y de oportunidades, de descubrimientos, de búsqueda de nuevos límites etc. Resulta una etapa complicada a la vez que bonita, pues supone el paso intermedio entre la niñez y la edad adulta.

A veces resulta complicado acompañar a los adolescentes en esta etapa, puesto que, en ocasiones, el hecho de buscar su personalidad, sus ideas e intereses y su independencia hace que se enfrenten hasta lo que en ese momento se les ha pretendido enseñar, con lo cual se puede producir una lucha con sus padres, a los que muchas veces les cuesta realizar el ajuste que corresponde a esta nueva etapa.

En este periodo lo que más suele preocupar al adolescente es el ser aceptado por el grupo, de hecho muchos tienen auténtico miedo al rechazo, lo que les puede llevar a hacer cosas que realmente no desean hacer, o que, ni siquiera se detienen a pensar. Y es aquí donde radica la importancia de trabajar aspectos como la inteligencia emocional, que ahora paso a detallar.

Pero primero un apunte, que a veces es necesario, puesto que el ver a nuestros hijos/as alejarse de nosotros/as nos puede provocar dudas al respecto:. Tu hijo/a adolescente te sigue necesitando, pero esta necesidad ha cambiado, ya no depende de ti para aprender algo o para tomar una decisión. En este momento lo que quiere es dar pasos con autonomía. Así que tu acompañamiento se limita a indicarle que estás dispuesto/a a prestarle la ayuda que necesite y a esperar a que te requiera tal ayuda, así como has de estar pendiente de su comportamiento por si hubiese algo que puede precisar de tu acompañamiento y no te lo comunica.

Mucho ha cambiado el modo de educar a los niños. Hace no mucho tiempo se educaba por orden y mando de los padres. De manera que éstos imponían y los hijos acataban sin más.

Por suerte los tiempos han cambiado, aunque este cambio en la forma de educar, en muchas ocasiones, complica la labor a los padres, ya que la gran mayoría de los que hoy tienen que educar a sus hijos recibieron el tipo de educación que te comento anteriormente, y claro, ésto hace que se tenga que salir de los patrones de educación que conocían.

Resulta tan beneficioso el educar a nuestros hijos desde una crianza respetuosa que bien merece la pena que nos informemos para hacerlo correctamente para, así, facilitar el desarrollo personal, cognitivo, social y emocional de los niños.

¿Qué son las distorsiones cognitivas?

Es un error que se tiene en el procesamiento de la información, que genera una creencia errónea sobre la realidad.

Esto puede suceder por varios motivos, pero eso no es lo más importante, lo verdaderamente relevante es el efecto que tienen estas distorsiones cognitivas sobre nuestra vida y nuestro desarrollo personal. Ya que esas "etiquetas" que nos ponemos a nosotros mismos, al resto de personas o al mundo en general, funcionan como guía, normalmente limitante, para nuestra forma de comportarnos.

Estas son algunas de las distorsiones cognitivas más habituales y el modo de ponerles solución

1. PENSAMIENTO POLARIZADO: Consiste en valorar los acontecimientos de forma extrema sin tener en cuenta que puede haber puntos intermedios. Es decir, valorar todo como negro o blanco y no pensar en que hay una amplia escala de grises. Las cosas se valoran como buenas o malas.

Ejemplo: Una persona que no encuentra trabajo piensa: "Soy un incompetente e inútil" "No valgo para nada" o "Todo me sale mal".

Las palabras clave para identificar esta distorsión son aquellas que extreman las valoraciones olvidando los grados intermedios y matices. Ejemplos: "Fracasado", "Cobarde", "inútil", etc.

Qué alternativas podemos llevar a cabo: En este caso debemos graduar la situación, para ello nos preguntaremos: ¿Entre esos dos extremos, hay grados intermedios? ¿Qué podría sacar beneficioso de tal situación?

 

2. FILTRAJE O ABSTRACCIÓN SELECTIVA: Consiste en seleccionar en forma de "visión de túnel" un solo aspecto de una situación, pasando por alto otros aspectos que resultan relevantes y que incluso podrían modificar nuestra percepción del acontecimiento, de nosotros mismos o del entorno.

Ejemplo: Dos amigas salen juntas a pasear y a hacer unas compras, pasan una tarde realmente buena de risas y confidencias. Casi al marcharse chocan en un tema sobre política, y al irse a casa se sienten irritadas y molestas olvidando la tarde tan agradable que habían pasado juntas. Se filtra lo negativo, lo positivo se olvida.

Palabras clave para detectar esta distorsión son: "No puedo soportar esto", "No aguanto que... ", "Es horrible", "Estos es insoportable".

Alternativas: Desdramatizar la situación y buscar soluciones, para ello, puede ser útil preguntarse: ¿Qué ha ocurrido otras veces? ¿Realmente fue tan malo? ¿Se puede hacer algo si eso vuelve a ocurrir?

Me adentro en esta experiencia que, aunque no es nueva para mi (ahora te cuento), me sigue poniendo nerviosa a la vez que me emociona y me hace sentir que estoy haciendo realmente lo que me gusta hacer.

Lo primero que me planteo al escribir esta, la primera entrada del blog, es ¿qué te gustaría encontrar aquí?, y la segunda cosa en la que pienso es: ¿qué te puedo ofrecer yo desde este espacio?

Antes de intentar responder a estas preguntas, déjame que te cuente un poco que esto no es nuevo para mi, ya que hace años tuve una web con el mismo nombre a través del cual hablaba sobre Coaching, desarrollo personal y orientación a emprendedores. Algo ha cambiado desde entonces, bueno, más bien, muchas cosas han cambiado desde entonces.