Por qué poner límites a tus hijos y cómo hacerlo correctamente

Por qué poner límites a tus hijos y cómo hacerlo correctamente

Mucho ha cambiado el modo de educar a los niños. Hace no mucho tiempo se educaba por orden y mando de los padres. De manera que éstos imponían y los hijos acataban sin más.

Por suerte los tiempos han cambiado, aunque este cambio en la forma de educar, en muchas ocasiones, complica la labor a los padres, ya que la gran mayoría de los que hoy tienen que educar a sus hijos recibieron el tipo de educación que te comento anteriormente, y claro, ésto hace que se tenga que salir de los patrones de educación que conocían.

Resulta tan beneficioso el educar a nuestros hijos desde una crianza respetuosa que bien merece la pena que nos informemos para hacerlo correctamente para, así, facilitar el desarrollo personal, cognitivo, social y emocional de los niños.

En primer lugar, comentar que la crianza respetuosa, en la cual me baso, tanto para acompañar a los padres y madres con los que trabajo, como para llevar a cabo la educación de mis hijos, parte de la premisa de educar desde el respeto, manteniendo la calma y mostrando empatía por lo que acontece en la vida de nuestros niños. Se trata de gestionar las emociones de tal manera que podamos educar a nuestros niños desde la calma. A veces no resulta una labor sencilla, pero, como todo, con práctica se puede lograr. Y bien merece la pena el esfuerzo tanto para el desarrollo de tus hijos como para ti mismo.

Estoy preparando un recurso gratuito para ayudarte a llevar este punto a cabo, así que quédate pendiente de la página para no perdértelo.

En este post lo que te quiero acercar es la importancia que tiene el poner límites a nuestros hijos, ya que surgen muchas dudas a este respecto. Tanto en sí se deben poner como en cómo marcarlos correctamente.

Contestando a una pregunta que me llega habitualmente sobre si es necesario marcar límites, la respuesta es Sí. Ya que el marcar límites a nuestros hijos ayuda a que estos se sientan seguros y protegidos por varios motivos:

El primero, porque de esta manera conocen en que línea se pueden mover y que línea no deben atravesar. Y es que todos, tanto niños como adultos, necesitamos límites. Si no los tuviéramos, no tendríamos un orden, o una línea marcada hasta donde podemos llegar. Ponte en la situación de que no tienes un horario marcado de trabajo, ¿Cuál sería tu actitud? Quizá irías a tu hora algún día, pero otros muchos te darías tres o cuatro vueltas a la cama. Todos lo hemos pensado más de una vez, y aquí es donde encontramos un límite que no debemos atravesar, al menos si queremos mantener nuestro puesto de trabajo. Pues imagínate si eso nos sucede como adultos, que les sucedería a los niños que aún ni siquiera han desarrollado la habilidad de autorregularse.

El segundo motivo radica en la necesidad de educar a nuestros hijos para adaptarles a una vida en sociedad. Por que es cierto que muchos de los límites nos vienen determinados por la sociedad en la que nos desarrollamos, y lo que en una sociedad puede estar aceptado en otra puede resultar perjudicial para la incorporación a ese ámbito. Por ello, no debemos perder de vista que estamos educando a niños que se van a convertir en adultos que tendrán que incorporarse a un puesto de trabajo, hacer amistades, tener una convivencia vecinal, etc., y facilitarles con nuestra educación que su desarrollo en todos los ámbitos de su día a día sea lo más fácil y satisfactorio, tanto para sí mismos como para quienes compartan espacios con ellos.

 “La educación no es preparación para la vida; la educación es la vida en sí misma”.

John Dewey
Y ahora bien, ¿Cómo marcamos esos límites desde una crianza respetuosa? 

En primer lugar, como te comentaba anteriormente, manteniendo la calma. Y es que los niños quieren hacer lo que desean y no son conscientes de si eso está bien o mal. Por ello, deberemos explicárselo de tal manera que lo entiendan, aunque ésto implique buscar la forma y dedicar tiempo. Créeme cuando te digo que merece la pena esa inversión de tiempo.

Pongamos el ejemplo de que es invierno,tenemos -1º de temperatura y nuestro niño o niña quiere ponerse una camiseta de tirantes que le encanta. En este caso, deberíamos explicar que hace frío y que para no resfriarse es necesario que lleve una prenda de abrigo. Es importante que para explicarle este extremo nos pongamos a su altura e intentemos que nos mire a los ojos, mientras le explicamos esto con tranquilidad.

En segundo lugar, escucharemos a nuestro niño y si sigue manteniendo su idea, le daremos opciones. Siguiendo con el ejemplo, podremos decirle que se puede poner la camiseta de tirantes debajo de un jersey o darle a elegir entre dos o tres abrigos. De esta manera, estamos contando con su opinión y al mismo tiempo, estamos reforzando su habilidad de toma de decisiones, la cual resulta fundamental para su desarrollo.

En tercer lugar, si la situación se complica y tiene lugar un berrinche por parte de tu hijo, dependiendo del tiempo que manejéis, déjale su espacio y tómate el tuyo, ya que muchas veces insistir no hace más que complicar la situación para ambas partes. Una vez se haya calmado podréis hablar del tema con tranquilidad.

Espero que te resulte útil este artículo, si crees que a alguien le puede venir bien, no dudes en compartirlo y suscríbete para no perderte los nuevos artículos y el recurso que estoy preparando para ayudarte a llevar a cabo una crianza respetuosa.

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