Cómo Afrontar la adolescencia

Cómo Afrontar la adolescencia

La adolescencia suele convertirse en un periodo complicado a nivel familiar, puesto que lo que antes nos servía con nuestros hijos ha dejado de ser útil y, no son pocas las veces, que nos sentimos perdidos sin saber qué decir, cómo actuar, o cómo acercarnos a nuestra hija o hijo.

 

Y es que, en este periodo es necesario tener varias cuestiones en cuenta para abordarlo de la mejor manera posible y, sobre todo, para no sentir que el comportamiento de nuestros hijos hacia nosotros es personal. Ya que esto último hace que muchos padres o madres se sientan tristes, tengan sentimiento de culpabilidad por la actuación de su hijo y/o caigan en total apatía hacia el adolescente.

 

Te explico, en la adolescencia tu hijo o hija lo primero que quiere es afirmar su identidad, esto es algo realmente importante para ellos, y, si lo piensas seguramente entiendas que deben hacerlo. Ahora bien, cómo hacen para afirmar su identidad, pues, en primer lugar, huyendo de todo lo que les recuerde o les haga sentir como niños. Es decir, que si sigues hablando a tu hijo o hija como cuando era un niño, o pretendes que acate tus órdenes sin más, sólo vas a abrir una brecha entre vosotros.

 

Este es el primer punto que has de considerar para adaptar tu forma de comunicarte al sentir actual que tiene tu hijo, y es que ya no son niños, son adolescentes y hay que tratarlos como tal. Para ello, puedes comenzar a tener en cuenta sus opiniones, si no estás de acuerdo con ellas háblalo tal y como lo hablarías como un adulto, pero procura no posicionarte en una posición de superioridad, es decir, respeta y entiende su punto de vista. También puedes compartir tus inquietudes, preocupaciones, aquello que has tenido positivo en el día, etc., para de esta manera abrir la comunicación y que sepa que puede hacer lo mismo. O puedes encontrar un tema que le apasione, informarte sobre ello para poder hablar de algo en lo que se siente cómodo, así como pedirle que te cuente cosas sobre ello.

 

 

 

 

Además es importante que cuando te comparta algo que le ha pasado o le preocupa, o algo referente a una amistad, evites juzgar sin más, ya que se cerrará y no volverá a compartir contigo este tipo de cuestiones.

Por otro lado, un dato a considerar es que en esta etapa aún no ha madurado por completo el córtex prefrontal del cerebro, que es el encargado de la planificación y control de impulsos, entre otras funciones, motivo por el cual no tienen conciencia aún de peligro sobre ellos y se dejan guiar más por impulsos y emociones.

 

En este sentido, además de explicarle los riesgos que existen con empatía y cercanía, apela a su responsabilidad, reforzando así ese sentimiento en él o ella. Saber que confías en ellos puede ayudar a que sientan que tienen que ser responsables.

 

Para terminar, aunque es un tema para varios artículos, responderé a la pregunta que me hacen varios padres en consulta ¿Es necesario que esté pendiente de ellos, o mejor dejo que elija libremente ya? Es necesario y fundamental que sigas pendiente de ellos, en otra posición diferente a cuando era niño o niña, pero has de seguir ahí. De hecho, la adolescencia termina hacia los 21 años y en ese momento tu papel pasará a ser otro muy diferente. Pero mientras, ellos necesitan límites que les hagan saber por dónde moverse, lo cual les da seguridad, necesitan tu presencia, aunque estén en su habitación encerrados se sienten reconfortados si estás ahí. No se trata de hacer guardia, claro está, pero que te sientan cerca es importante.

 

¿Te ha pasado alguna vez que sales de casa y tu hijo o hija te llama para ver como vas? Luego están es casa y está a lo suyo, pero necesita saber que estás ahí.

Algo curioso también que sucede con mucha frecuencia y que hace que los padres se sientan perdidos, es que si preguntan al adolescente cómo está, este contesta con monosílabos o ni siquiera responde, pero si pasan tres o cuatro días que no le preguntan de repente se encuentran con la frase “es que pasas de mi” o “no te preocupa lo que me pase”. Tienen un comportamiento un tanto ambiguo, pero una vez que se entiende y te aproximas a tu hijo o hija es una etapa muy bonita, de muchas oportunidades, crecimiento e ilusiones.

 

Estas son algunas de las cuestiones a considerar cuando tienes un hijo o hija adolescente. Espero que te resulte útil. A mi, personalmente, son las personas con las que más me gusta trabajar, así como con los padres.

 

Comparte este artículo para que más padres en la misma situación conozcan estas pautas.

 

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