Terapia de Infancia y Adolescencia

 

Descubrir el mundo es una experiencia única. Incluye el descubrimiento de uno mismo, del entorno, del propio cuerpo y de las normas y límites que indican que se puede hacer y que no.

 

En esta etapa de descubrimiento los niños se pueden sentir seguros o inseguros y, quizá, no siempre encuentran la seguridad que necesitan o no disponen aún de herramientas para manifestar sus emociones o para ajustarse a lo que se les requiere para su edad, tanto en el sistema escolar como en el social y familiar.  Cierto es que cada niño tiene un proceso evolutivo diferente y que es necesario respetar y no presionar en exceso para que éste sea el que nosotros deseamos para nuestros hijos. Pero, cuando la vida cotidiana se complica, sea en la escuela o en el hogar es necesario actuar para que esto no conlleve mayor malestar, pensando sobre todo en el desarrollo evolutivo del niño.

 

 La infancia incluye todas esas experiencias a lo largo de un trayecto de crecimiento que no se volverá a repetir con tanta intensidad en nuestras vidas. Aprendemos a caminar, a hablar, a socializar, nos escolarizamos…debemos adaptarnos a un entorno que es nuevo a cada paso que damos. Las figuras de apego seguro, que nos brindan seguridad, afecto y aprendizaje, son esenciales durante esta etapa. Reconocer las emociones y sentirlas validadas dentro de ese apego, es fundamental. 

Es importante que seamos conscientes de que los niños también pueden sentir miedos e inseguridades, estar tristes o enfadados.

 

Por otro lado, debemos estar atentos cuando nuestros hijos manifiestan un exceso de actividad y falta de concentración.

 

La superación de esas dificultades forma parte del crecimiento como personas. Y es básico que actuemos lo antes posible cuando detectemos alguna dificultad, ya que una atención precoz facilita mucho el éxito de la intervención.

 

¿Te suenan las siguientes frases?, si es así, quizá sea el momento de que comencemos a trabajar esa dificultad que os estáis encontrando.

 


  • «Este niño no para»
  • «Tiene miedo a dormir solo»
  • «No quiero ir al cole»
  • «Tiene que salirse con la suya»
  • «Es que me pegan en el cole»
  • «No se cómo ayudarte con la lectoescritura y en el colegio me han dicho que necesita ayuda».
 

 

  • «No se centra con nada»
  • «Solo se porta mal en casa»
  • «Está empezando a contestarme mal»
  • «No consigo que me haga caso.»
  • «Llora mucho, y no sabe explicarme el motivo que le hace sentirse tan mal».
  • «Tiene muchos celos»

Por su parte, la adolescencia es esa etapa de la vida en la que la individualización, el acercamiento a nuestros iguales y la consolidación de la identidad toman el protagonismo de nuestras vidas.

 

Si convives con un/a adolescente las siguientes frases te resultarán conocidas:

  • «Es que no me entendéis»
  • «Me da mucha vergüenza»
  • «Este chico no hace caso»
  • «No sé quien soy»
  • «Todos los días hay bronca»
  • «No nos cuenta nada»
  • «¿Es normal que…?»
  • «Estudia mucho pero luego…»
  • «No me gusto»
  • «Quiero que mis padres me dejen en paz»

 

La adolescencia llega con una fuerza imparable. Los cambios físicos están acompañados de otros cambios que les empujan a separarse de aquellos que hasta ahora habían sido los más próximos. Quieren estar con sus amigos, descubrir las relaciones de pareja y el sexo, transgredir las normas.Todas esas nuevas experiencias hay que asimilarlas e integrarlas en ell@s mism@s de una forma acorde con los valores y creencias personales, buscando la adaptación a la vida adulta de la manera más saludable posible .

 

La adolescencia es, en sí misma, un período de crisis y conflicto pero, como tal, de gran crecimiento y múltiples oportunidades y alternativas.

Es seguro que nos van a acompañar cambios de humor extremo, cierta falta de control de los impulsos, emociones en su máxima expresión e intensidad…y otras muchas cosas. Pero también es cierto que somos jóvenes recién estrenados y que, junto a nuestra tribu, tenemos la energía suficiente para «comernos el mundo». 

 

La insatisfacción con el cuerpo y la imagen propios, los momentos de máxima exigencia académica previos a la formación universitaria o profesional, la aceptación del cambio constante y otras circunstancias pueden generar situaciones desadaptativas para los adolescentes.

 

En esta etapa es importante trabajar con nuestros hijos, tener paciencia y ser conscientes de que la situación ha cambiado, que ya no estamos tratando con niños, sino con chicos que están más próximos a la edad adulta que a la infancia, y que, como tal, necesitan encontrarse y superar las posibles dificultades para las que aún no han adquirido ciertas herramientas.

 

Si desconoces como acompañar a tu hij@ y sientes que necesita ayuda, no dudes en solicitarla, puesto que un acompañamiento en esta etapa tan importante, puede significar una diferencia no sólo en dicha etapa, sino también en su vida adulta.

¿QUÉ TRABAJAREMOS?

  • Autoestima.
  • Gestión de conflictos personales e interpersonales.
  • Orientación vocacional.
  • Herramientas de gestión emocional.
  • Aprovechamiento de recursos.
  • Habilidades Sociales.
  • Técnicas de Estudio.
  • Motivación y superación de posibles frustraciones.

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