Autoestima: Las Claves para Trabajarla

Autoestima: Las Claves para Trabajarla

Hoy hablamos de un tema que me gusta especialmente: la autoestima. Además os compartiré algunos ejercicios para que podáis comenzar a trabajarla.

Primero indicar que la autoestima es un pilar fundamental para nuestro bienestar emocional y es ahí donde radica la importancia que tiene el prestarle atención y saber cómo gestionar los factores que están implicados en ella.

Antes de ponernos en acción con los ejercicios que os voy a proponer os cuento varias cosas sobre la autoestima:

  1. La autoestima no es estática, sino que es dinámica. De hecho seguramente a lo largo de tu vida hayas percibido estos cambios en los que unas veces sientes seguridad y otras, sin embargo, sientes que te faltan herramientas para sentirte bien, llegando incluso a paralizarte en alguna ocasión. Esto es totalmente normal, ya que la autoestima sufre fluctuaciones debido a las experiencias que vivamos. El problema puede venir cuando esas fluctuaciones son muy pronunciadas o tenemos una visión totalmente negativa de nosotros mismos. Pero, en realidad, algo que resulta muy importante entender es que no son las vivencias en sí mismas las que hacen que nuestra autoestima fluctúe, sino lo que nos decimos sobre esas vivencias. Es nuestro diálogo interno el encargado de que tengamos una autoestima sana, que nos permite avanzar o una autoestima «baja», que nos puede bloquear en distintos ámbitos de nuestra vida.
  2. La autoestima no es sólo quererse a uno mismo, sino que implica todas las opiniones, sentimientos, sensaciones y actitudes que hemos ido adquiriendo sobre nosotros mismos a lo largo de nuestra vida. En este sentido nos vamos creando unas «etiquetas», tales como «yo no valgo para eso», «soy torpe», «no se me dan bien las relaciones sociales», etc., que hace que nos comportemos de acuerdo a ellas, con el consiguiente resultado de no obtener aquello que deseamos. Esto es lo que se conoce como profecía autocumplida.
  3. La autoestima implica varios «autos»: autoconcepto, autoconocimiento, autorespeto, etc., por lo cual es necesario realizar un análisis introspectivo de estos factores para trabajar correctamente la autoestima. Para ello, es imprescindible detenerse a reflexionar tanto sobre la visión que tenemos sobre nosotros mismos, como sobre cómo de atendidos tenemos estos «autos».
  4. Tal y como te comento en el primer punto, la autoestima se manifiesta sobre todo en nuestro lenguaje interno, en cómo nos hablamos a nosotros mismos. Para lo cual nos suele pesar más lo negativo que lo positivo que nos haya sucedido, ya que lo negativo suele ser más fácil de recordar por las emociones que suscita en nosotros. En este sentido comienza a hablarte a ti mismo con el tacto y la asertividad que sueles hablar a aquellas personas que aprecias.

La autoestima baja es como conducir por la vida con el freno de mano puesto (Maxwell Maltz)

Dicho todo esto, lo cual es importante que conozcamos como primer ejercicio, os propongo estas tres actividades relacionadas con la autoestima:

1. Tómate un tiempo para ti, coge una libreta y responde a las siguientes preguntas:

  1. ¿Cómo te defines?
  2. ¿De dónde crees que vienen las creencias o valoraciones que tienes sobre ti mismo?
  3. ¿Qué inseguridades o miedos te crean esas valoraciones?

2. Haz un listado de tus Fortalezas:

Haz tres listas:

En la primera lista debes apuntar aquellas capacidades y fortalezas que tú crees que posees. Por ejemplo: la honestidad, la sociabilidad, la constancia, etc.

En la segunda lista anota aquellos elogios que te haya dicho tu entorno a lo largo de tu vida, ya que no solemos ser objetivos ni justos con nosotros mismos. Podemos pedir opinión a los demás sobre este aspecto, pero siempre teniendo en cuenta que tu autoestima depende de ti, de tu valoración sobre ti mismo y no de la valoración que te den los demás.

Y en la tercera lista expón aquellas situaciones, logros o actitudes que te hacen sentirte orgulloso. Puede ser haber aprobado el carnet de conducir, haber aprobado un examen, haber ayudado a un familiar o amigo, etc.

3. Habla contigo mismo.

Esto puede resultarte raro o ridículo en un principio, pero resulta muy positivo, además no pierdes nada por probarlo, así que durante al menos dos semanas haz lo siguiente:

Ponte frente al espejo cada mañana, mírate a los ojos, reconócete y mándate un mensaje positivo. Puede ser sobre lo que vas a hacer ese día, sobre aquello que has identificado como fortaleza, sobre algo que deseas superar y con lo que estás comprometido, etc.

Es muy importante que este ejercicio seas sincero y realista, no se trata de que te mientas o te des mensajes irreales, sino de que conectes contigo. Háblate con cariño y respeto. Puedes añadir el guiñarte un ojo cuando hayas terminado, ya que este gesto significa complicidad y con quien debes ser más cómplice en la vida es contigo mismo.

Comienza a trabajar en estos ejercicios y mantén aquellas cosas que descubras que te benefician. Acostúmbrate a pasar una revisión periódica sobre cómo te sientes.

Si necesitas acompañamiento psicológico en esta importante tarea no dudes en ponerte en contacto conmigo.

Por último, comparte este artículo con aquellas personas que creas que les puede venir bien.

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